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Es tradición en esta fiesta el comenzarla con un pregón. Cada año se elige a un destacado pregonero, que hace los honores, y con sus palabras da el pistoletazo de salida a las celebraciones.

Desde sus comienzos la fiesta ha tenido muchos pregones y otros tantos pregoneros. Incluirlos aquí todos sería muy extenso, aún así emos querido rescatar algunos de ellos, para poder así recordarlos.

Elíge el pregón para leerlo:

[+]PREGÓN 2008
[+]Pregon de 2007
[+]Pregon de 2006
[+]Pregon de 1958

PREGÓN 2008


Sr. Alcalde, Sr. Presidente y demás miembros de la Junta Directiva de la Peruyal, reina y damas de honor, amigos todos. Buenas tardes.

 Viví en Arriondas hasta los seis años. Recuerdo que en mis últimos días aquí trataba de respirar y mirar tan profundamente cada lugar en el que pasé las tardes de aventura de mi primera infancia que se me quedó grabado para siempre. Así que me tocó empezar aquel verano del 87 en Oviedo, dejando atrás un pueblo que ha experimentado grandes cambios en estas dos décadas.

No fue facil dejar este valle en el que se juntan Piloña y Sella. Tenía un sentimiento de arraigo tan profundo que todas las noches soñaba con volver. Pero como no podía ser, me  empeñaba en defender mís raices y sacarlas a la luz en cuanto se presentaba la mínima ocasión. Si surgía el momento de contar algún chiste, aprovechaba y colaba ese (malísimo por cierto) en el que se da una explicación del origen toponímico de la villa que nos acoge:

"Estando el rey Pelayo en por aquí acampau, después de disfrutar de la ubicación y belleza de esti territoriu en una parada de su viaje a Covadonga y ya dispuestu a seguir la marcha, subió a lomos de Ondas, su caballu, y tras una mirada a su alrededor reinició el caminu al gritu de ¡ arre Ondas !.

En esa permanente protección y reafirmación de mi condición de parraguesa, había quien intentaba provocarme con un "¡carbayona!", a lo que yo, llena de indignación respondía "¡que no! Que soy parraguesa".

Ycuando en la escuela , en Oviedo, nos encargaban una redacción, siempre hablaba de aventuras que transcurrían en Arriondas y en sus alrededores. Adonde frecuentemente íbamos de excursión: ¡cuantos días pasé en Collía, Bode, Pendás, San José, Romillu, Cuadroveña..!. La mayoría de ellos preparan su propia carroza para el desfile que veremos el domingo.

De las fiestas que pude disfrutar lo que mejor recuerdo es que me encantaba el Bollu. Era y sigue siendo, no puedo callarlo, una de mis comidas preferidas. No miento si digo que de vez en cuando, tanto aquí como en Madrid, me arriesgo con la receta y salgo airosa, aunque mi hermano diga que me falta cogerle el punto de cocción. Esperaba ansiosa a que mi padre llegara con "un bollu debaju del brazu" tras haber guardado la larguísima cola... ¡que cantidad de gente había!. La noche también guardaba su misterio, había unos paneles rojos y amarillos que cerraban el recinto de la Kermés. Yo me preguntaba "¿qué esconderán ahí?".

Viene anunciandose la fiesta del Bollu de la Peruyal con antelación: a las nueve de cada uno de los nueve días que la preceden Ramón el Roque lanza un palenque d esa cuenta atrás que concluye con el queacabamos de oir, avisando a todos los vecinos del comienzo de la celebración.

En estas fechas Arriondas aúna todas las claves de la tradición asturiana gastronómica, cultural y festiva. Desde bien temprano la alborada de los gaiteros se encarga de despertar a los trasnochadores que no dejaron de bailar en la kermés más renombrada del Oriente. Tras la comida viene el desfile de carrozas, charangas, bandas y otros grupos folclóricos.Para concluir con la merienda que es, sin duda, el núcleo de la fiesta.

El Parque de la Concordia es el lugar que en los últimos años acoge la romería. Allí se juntan tanto parragueses, como turistas que viven con interés esta fiesta de la que tienen excelentes referencias.

De esta manera, a partir de una primera experiencia peruyala, reservarán en sus agendas el último fin de semana de Julio para no perderse esta romería ni un año más.

Asimismo, es momento pra cofraternizar con aquellos vecinos y conocidos con los que no te sientas a tomar un café, pero a los que te une el "buenos días" de tu rutina y otros comentarios, a veces triviales, a veces importantes sobre cuestiones del pueblo.

Es una jornada en la que las mujeres se convierten en reinas y damas de honor, todas con sus trajes de aldeana que eligieron con meses de antelación, con el sacrificio añadido del peso de la ropa y el de madrugar el domingo para que la experta venga a vestirlas y a ponerles el pañuelo. Preludio también del gran acontecimiento es la Revista (de La Peruyal), recibida con ilusión a principios de Julio. A primera vista destaca la portada, en la que suele aparecer un cuadro o foto realizado por nuestros artistas. Se presenta, a su vez, a la reina de las fiestas junto con las damas de honor, el saludo del alcalde a todos los parragueses y se da a conocer el nombre del pregonero, así como historias reales o ficticias y memoria de antaño. Supongo que lo más mirado son las fotos, el espacio para todos los que han participado en la fiesta, que suelen provocar sonrisas o carcajadas recordadndo las vivencias del año anterior, tan buenas que solo piensas en pasártelo aunque sea la mitad de bien que entonces. (Eso sí, afortunadamente, entre las imágenes no aparecen las de la kermés y el final de la juerga porque  más de uno o una iban a aparecer 2UN POCU PERJUDICAOS").

De lo que no nos podíamos salvar, como buena fiesta asturiana, era de vivir a expensas del tiempo, por lo que uno de los comentarios más comunes que la mañana anterior se repite es "a ver si no llueve pa´l Bollu".

No hay que olvidar que la fiesta de La Peruyal es ocasión idónea para reencuentro de viejos amigos que no se ven más que una vez al año, ya que hay quien vive lejos pero no perdona esta cita.

Por eso en estos días siempre dejo el aire abrasador de Madrid por la humedad del Sella; el "eg que" por el "ye que"; el bullicio, el metro, las prisas, el mp4 y el anonimato por el sosiego, el paseo y la conversación; la caña por el culín; el bocata de calamares por el bollu preñau; los pubs por la verbena...

Y, así os invito a todos a que disfrutéis esta fiesta con vecinos, amigos y turistas (aunque sean madrileños).

¡Que viva La Peruyal!

 

                                                               María Barros Pérez