El nacimiento de la fiesta del Bollu

Los barrios en las poblaciones son algo así como los individuos en la familia, que agrupados la constituyen. Y aunque tienen mucho de común entre sí, no es menos cierto que temperamentalmente se distinguen. Nosotros conocemos muchos barrios, todos que participan del denominador común de la población, pero si bien es verdad que en esa uniformidad que da carácter peculiar, es en bastantes ocasiones, influido por el barrio que supo crearse una mayor personalidad  como el individuo que logra convertirse en el vértice de su familia al absorber con su carácter, el complejo de caracteres que necesariamente se dan en los restantes miembros.

Arriondas, es posiblemente una de las villas astures donde más marcado esté el ingrediente barrio;  y cada uno con su característica propia, cosa que hace distinguirlos notablemente. Pero de todos, el barrio de LA PERUYAL, es el que más popularidad se ha ganado, precisamente porque ha sabido imponer la fuerte personalidad de su carácter con LA FIESTA DEL BOLLU.

Las fiestas de los pueblos no todas son iguales, del mismo modo que los hombres no ríen de la misma manera, sino de acuerdo con su temperamento. Arriondas sonríe hoy abiertamente, con esa  hermosa FIESTA DE LA PERUYAL que ha dejado chiquitas a todas las demás, y como todas las grandes ideas, ésta nació del modo más insospechado. A contárselo al paciente lector, si es que lo merecemos, nos disponemos y verdad es, que sin pretensiones de ninguna clase.

Desfile en los 50

Que las peluquerías son un vivero de sugestivas y muy complejas conversaciones, no es cosa nueva para quien la frecuenta, que, al menos así lo parece, somos la mayoría de los mortales; quizá esté ahí el motivo por el que los peluqueros sean maestros en difícil arte de la conversación y el dominio de los variadísimos temas que ésta admite. Pero lo que no sabía usted posiblemente es que uno de estos “fígaros”, sin que  la idea fuese nueva, desde luego, colocara la primera bambalina de toda esa tramoya que es el BOLLU DE ARRIONDAS.

 Antonio Ichaso, el “fígaro” que, quizá hastiado de recortar el aire con el picoteo monótono de su tijera y de arrancar apagados “arpegios” a la navaja, quiso escabullirse del homogéneo; aún dentro de la heterogeneidad que parece revestir a estos establecimientos de la “vacía”; ambiente de todos los días y disfrutar de un día que abundara, por lo menos en originabilidad. Y así, dándole vuelta y vuelta al ingenio, vislumbrole  éste  una posibilidad de conseguir lo que tan necesario se le hacía. Si Castañera celebra su “FIESTA DEL GALLU”, el Castañeu “LA FIESTA DE LA CASTAÑA” (por qué  los parragueses en cuanto a humorismo son muy grandes), por que no LA PERUYAL pudiera tener la suya, donde todas las familias del barrio disfrutaran de un día en común y sirviera el tiempo para consolidar los lazos del  buen entendimiento que a todos, debe unirles? Aún más; con la contribución de todos, (Ichaso recordaba ahora la Balesquida), haría el bollo con el chorizo en imprescindible  maridaje con la botella dea vino; y la fiesta familiar que pretendía sería completa si  todo ese condumio se transportara muy simbólicamente, sobre un carro de pais, seguido de un gaitero y un violinista, (esos sufridos músicos del arco bajo el hórreo) …. hasta el campo que se señalara para la fiestina, y allí con esa música les amenizarán el  bullicioso yantar.

Dejar correr la imaginación, es lo mas fácil que para el hombre puede existir, lo malo viene después cuando se trata de realizar lo imaginado, y a Ichaso no se le iba el santo al cielo en cuanto a esto. Realmente el entusiasmo no es nada fácil de contagiar tampoco, y él precisamente lo primero que se le hacia necesario era el hacer florecer un entusiasmo gemelo al suyo en cada vecino. Lo demás sería coser y cantar.

El primero en conocer la idea fue Luis Almeida, al que quizá ustedes solo conozcan por “LINON”, hombre entusiasta a tanto por ciento elevado y magnífico peón de toda iniciativa. La exposición Ichaso la comenzó  con una timidez que daba espanto; tanto así que Linón cuando concluyó hubo de decirle.

Romería en dirección al Barcu

“Explícamelo otra vez, Tonín; que no ti entendi … E Ichaso con un “que si te paez bien …” que casi no se oía repitiole todo el “rollu” sin respirar y encendido como una grana, mientras pensaba “reirase de mí  …?  Pero apenas sin terminar, Linón, que esta vez había logrado entenderle, estaba  poseído de un entusiasmo casi diríamos mayor que el de Antonio. Entre los dos deciden confeccionar una lista de vecinos que simpatizaran con la idea y en primer lugar estampa Linón su nombre, el de su esposa y el de su hija, Ichaso muy modesto el hombre, figuraba en el octavo lugar. Celso  Rodríguez, fue el segundo que se ganó para la causa, arrastrado por el torrente impetuoso de la dialéctica de Linón, y la no menos torrencial del “fígaro”, que ya pisaba sin miedo aquel terreno que el ya había abierto al tránsito de su imaginación; nada común por cierto. Y con Celso se constituyó el “triunvirato” que en un principio siguió los destinos de aquel embrionario “BOLLU”, que vio derribarse por tierra, muy pronto, no las ilusiones nacidas, sino los primeros bastidores  de su reducida tramoya. Por que aquello, estoicos lectores, tomaba un giro que jamás el cerebro  que gestó la idea, se ha atrevido a soñar. Entonces fue  cuando ante sus ojos, los del triunvirato, se abrió la posibilidad de algo más grande, De algo que fuese no solo una simple fiesta de familias unidas por el vínculo de la barriada. Se pensó que bien podría ser la fiesta del barrio, como       máxima ambición de lo que en un principio se había ideado. Y no sin cierto temor de que ni lo uno ni lo otro llegara a realizarse, se confeccionaron, ahora, ya no la lista de vecinos simpatizantes, sino de los socios del BOLLU DE LA PERUYAL.  Y como es de suponer, la fecha que se había  señalado para la fiesta familiar hubo de derrocarse y en su lugar señalar la del 20 de agosto.  Un domingo

No hemos de detenernos en señalar los miles de inconvenientes con que, a lo largo de su peregrinación en busca de socios, la reducida Comisión encontró, pues seria cosa de no terminar si hubiera de relatarlo uno a uno.

Todos sabemos lo reacio que es el género humano a todo aquello que huele a cosa nueva. Pero también es cosa bien sabida que se suele “picar” de incauto cuando el genio se agudiza por buscar el modo de romper esa apatía. Y aquí el ingenio se agudizó de tal manera que dio al traste con muchos de los que se mostraban hostiles a contribuir a la realización de la idea, llevados de su escepticismo. Antonio, que era de un principio quien llevaba todo el peso de la Organización, confeccionó unas listas en las que falseó el número de orden de cada inscrito,  de forma, que el que figuraba con el número uno el le hacía ser el 101 y de este modo cuando aquel primer año solo contaban con 180 socios, ellos al último que se inscribió le hicieron constar como socio número 280 que sería el número que mostrarían al próximo que decidieran ganarle su confianza, quien concluía por inscribirse, si no convencido, por lo menos tranquilizado su ánimo, al considerar que de primos había un buen plantel, o quizá aquello de que “un tonto hace ciento”. Para quien no se les hizo necesario el recurrir a esta estratagema fue cuando decidieron incluir en la organización a Tomás Cueto, que cuenta  con muchas horas de vuelo en todas estas cosas y que nunca llegó a estrellarse, al menos que nosotros sepamos.

Hemos de confesar, que la facilidad con que le llegaron a convencer, no es nada que pueda extrañarnos, pues nosotros que como ustedes, conocemos bien a Tomás Cueto, sabemos de su entusiasmo para todo aquello que significa algo interesante para su “aldea grande” como le da por cita a Arriondas, cuando su buen humor se lo permite. Así  aquel año de l950 primero del BOLLU de la PERUYAL quedaba formado un cuadriunviriato  con la nueva eminencia gris que se unía a aquellos tres pioneros.

             Alguien, que habrá escrito a parragueses ausentes, presentó en una de las múltiples reuniones que celebraron algunas cartas de aliento, que vislumbraban para más adelante la posibilidad de un  apoyo económico, que tan solo contaban con el consuelo de que bien pudiera aquel “potrito”, convertirse en el caballo blanco de la fiesta.          

Se buscó un campo apropiado donde celebrar la romería, (ahora ya era romería …),  y tras de algunas gestiones se consiguió “El Ronderu”, campo que su dueño cedía gratuitamente, con la natural alegría , por parte de los organizadores. Las posibilidades económicas no permitían más música que un altavoz, pero con gran dolor (no el primero), se tienen que enfrentar con un problema de una magnitud para ellos insospechada. Por Ronderu no pasa la línea de energía eléctrica, cosa bien rara, pues no hay prado en Asturias que no ostente el cadáver mutilado de lo que fue un esbelto árbol. Como única solución, si es que hay que seguir adelante, y ahora no vele echarse para atrás, está una orquesta. Después  de estirar el presupuesto, con que se cuenta, se firma contrato con LOS PANCHINOS, una orquestina de Llanes, que según dicen “toca mucho y seguido” que es lo que hoy pide la juventud. Lo demás no importa. Se logra la romería con esa música y a la noche, en una pequeña plazuela del barrio, la verbena. Las carrozas que este primer año concurrian a la fiesta, nos dicen Cueto con una sonrisa en su rostro bonachón, no eran más que carros con ramaje sin orden ni concierto, carentes de todo sentido artístico.

Ahora que señala Ichaso, tampoco hubo premios…. y Linón, como siempre remata; faltaba esto  …. les perres.

No diremos nosotros lo contrario, pero al hacer el balance general de cuentas, se encontraron con un superávit de 80 pts.  …Asombroso, desde luego.

Al año siguiente, con las ochenta pesetas en caja, y el difícil problema de cómo conseguir mas socios, se enfrenta con la fiesta nuevamente la comisión.

Pero esta vez hay una cara nueva dentro de ella, Celso Rodríguez, aquel de los comienzos cede su puesto a Manuel Cuadriello, industrial del barrio, que tiene mucho entusiasmo, pero al decir de sus compañeros es un poco “vaguete” …. Este año los donativos tampoco llegan y hay que  sacar dinero de donde se pueda. Organizan  unos concursos de bolos, que dejan algún beneficio; se hacen rifas que dejan más que los bolos, se vende lotería “Ese Tomás de los demonios”. Y poquito a poco  se ven aumentar las listas de socios que son el suplicio de “Tántalo” para aquellos cuatro pobres náufragos que se sostienen a duras penas en la frágil balsa de sus ilusiones, en el encrespado oleaje de la apatía, que por doquier hallan. La fecha de la fiesta, se fija definitivamente para el último  domingo del mes de julio y el nuevo marco de la romería será ahora, el campo del barco, a orillas del Sella, delicioso lugar, y más delicioso aún, cuando por él pasa el tendido eléctrico…. Pero esta vez quien sabe si alentados por el superávit de año anterior, habrá altavoz y la orquesta que toca “mucho y seguido”. Las carrozas serán más numerosas y adornadas, con bastante mejor gusto. A la noche la verbena se celebra en la calle del barrio; la plazuela era insuficiente para contener a la gente, pues este año se vio más concurrida que el  pasado año. En resumen, un éxito. Pero un éxito sin adjetivo acompañante. A pesar de la mucha gente y del muchísimo entusiasmo y de la gran animación, según Ichaso nos va adjetivando uno por uno; el superavit que tampoco faltó a la cita, 1.052,55 pts.  Y así se cierra la FIESTA DEL BOLLU DE 1.951. Se nos viene encima el año de 1.952 mientras en la comisión campea el lema que será su eterno slogan, de “hay que procurar nuevos socios”. Y más socios que se consiguen. Ha nacido con la suerte de cara esta fiesta. Los ingresos aumentan y Cueto, como avispado comercialmente que es, cifra el éxito de la fiesta en una copiosa propaganda. Y se hace un derroche de propaganda que trae como compensación  una afluencia de forasteros que son el espaldarazo definitivo del BOLLU DE LA PERUYAL. Se instituyen premios en metálico para las carrozas más artísticas, por un total de MIL pesetas, amén de dos Copas trofeos, que donan el Ayuntamiento  y la propia comisión. Esta vez el desfile fue lucidísimo.

Fiesta del Bollu en el Ronderu

Ya las carrozas se ven con alegorías logradísimas, de un gusto verdaderamente artístico. Nunca  olvidaremos la montera picona que coronaba la cabeza de Linón, moviéndose incesantemente por entre aquel “pandemonium” de gente y carruajes; mientras las gaitas nos atronaban con sus músicas a lo largo de toda la carretera, camino del Barcu, que parece ser ya el lugar deafinitivo de la fiesta, para asentar su romería y donde también, se celebrará la verbena; pués si antes la plazuela de la Peruyal se hizo pequeña, ahora ya lo es su calle. Romería y verbena se animan con LOS PANCHINOS y el Sexteto LOS QUIROTELVOS, que verdaderamente inagotables, no cesan de inundar el campo con él son dulzón de sus instrumentos. Pero,  amigos míos, el final más sorprendente es el del fiel superávit; 2.650 pesetas con 70 céntimos  ….. Esto si es cerrar la fiesta con broche de oro.

En el año 1.953 la sociedad vio; (no en vano tiene por patrono a San Bernardo de Claraval) engrosar el número de asociados, la eterna pesadilla, y aumentar el número de romeros, atraídos por  las excelencias que de la Fiesta han oído predicar. Dos orquestas  “de las de verdad” (POKER DE ASES  DE MIERES Y SIBONEY DE VILLAVICIOSA), animan los distintos actos del día grande  y un nuevo sexteto de Gaitas, LOS RIBANAVIA ponen nota típica de la música vernácula. Mientras que el Grupo de Danzas de E. Y D. De Oviedo dan fe de la importancia que en solo cuatro años ha adquirido esta fiesta popular, que atrae a Parres, gente de todo el oriente astur.

Ichaso, el “fígaro” que supo recortar con la tijera de su ingenio el florón que más honra a Parres hoy, dentro de sus fiestas, piensa estar soñando. Le cuesta trabajo creer que aquella primitiva idea de una “festín” familiar, sea hoy la fiesta de media Asturias.

Fundadores de la Peruyal con Amalia «La Tocinera»

 Les coses de la vida  …. como dice Linón. Con miedo de colarnos por una vez preguntamos por el superávit de este año.

 Lo hubo, contesta Cueto, y de 1.093 pesetas con 60 céntimos.

Decididamente argüimos, debieran ustedes emprender un negocio, siempre superávit. Pero esta vez los cuatro mueven pesarosamente la cabeza en sentido negativo: tenemos una deuda muy grande …. Y Linón con sus erres francesas continúa:

Y seguramente no las podremos pagar.

¿Se puede saber cuál es esa deuda?

Nos aclara  Tomás:  “Es una  deuda de agradecimiento, que tenemos contraida con todos los socios; con los forasteros que acuden cada año a la fiesta, especialmente con los vecinos de Cartes (Torrelavega), con la simpática y vecina villa de Sevares, con D. JUAN LUIS CABAL VALERO, con  LORENZO CORDERO de Ribadesella,, con el Cuadro artístico de la PERUYAL, sobre todo con su director D. FERNANDO SÁNCHEZ  (Tito), con el  Grupo de Danzas de E. Y D.  De Oviedo, con varios señores industriales de nuestra villa y  en fin con todos aquellos que nos alientan de un modo u otro.

Nacimiento de la Peruyal por Loranzo Cordero Rosete
Moces y mozos del ramu en el 50

Alguna vez hemos de tener déficit. Esta vez es Cuadriello quien rompe su mutismo, quiere hacernos un chiste a costa del superávit.

Hacemos el ruego de que nos adelanten algún proyecto nuevo para el próximo año, pero Ichaso nos corta;  no hacemos anticipo de ningun  proyecto, por si llegado el momento, no lo podemos cumplir. Ahora sí, tenemos una gran ilusión; “que cada socio procure conseguir otro más. Queremos llegar a los mil y entonces si que haríamos grandes cosas  ….”

Y en sus ojos notamos un brillo especial. Es el brillo del genio que soñó, y despertó con el sueño hecho realidad, pero muy superior a lo soñado ………………………

LORENZO CORDERO ROSETE

ARRIONDAS AÑO  1.953