Pregón 2019: Ignacio (Nacho) González Díaz

Buenas tardes a todos, parragueses, Reina y Damas del Bollu, directiva, autoridades, y amantes de la Fiesta de la Peruyal en general. El Bollu 2019 ya está aquí!!

He de confesaros que hoy se cumple uno de mis sueños, de esos que escribimos en un papel cuando somos jóvenes y pensamos algún día poder alcanzar. Pero también os he de decir que nunca pensé poder hacerlo realidad. Siempre he creído que este honor estaba destinado a personas ilustres, o que encumbran el nombre de Arriondas en diferentes medios, como mi amigo “.com”, pregonero el año pasado. Los motivos que me dieron al preguntar por mi elección me hacen sentir todavía más emocionado y orgulloso:

  • porque queremos a gente del pueblu
  • porque eres un enamorado de “El Bollu”

Si me lo permitís voy a explicaros lo que esta fiesta significa para mí. Puede que signifique lo mismo para muchos de vosotros.

El Bollu es tradición. La nuestra, la de aquí. Más o menos asturiana, pero es la nuestra. Empezamos el viernes con orquesta, aunque antiguamente era la noche joven donde actuaban los grupos locales. Mantenemos viva una Kermesse de la que exaltamos, como el mismo término la define, una explosión de desenfrenada libertad popular. El día del Bollu con su pasacalles matinal de grupos asturianos nos da la bienvenida. Un par de años acompañé a uno de esos grupos, convencido por Miguel: Aires de Valdés, a primera hora de la mañana allí me planté, y participé en la fiesta de otra manera. He de deciros que disfruté muchísimo y me di cuenta la predisposición y compromiso que todos tenemos con “El Bollu”. Guardo muy buen recuerdo de ello y unos buenos amigos. Uno de esos años vino conmigo Tote, el de Sandra y Emi Riquelme. Nosotros muchu reímos. Sandra no tantu, ya que la tarde del domingo hubo una baja durante el desfile y trabajo costó llegar al “prau”. Después de la misa vienen los bailes en la plaza coincidiendo con la sesión vermut. Da gustu ver a los diferentes grupos folclóricos, en especial a los que vienen de lejos enseñándonos diferentes tradiciones. Más tarde el desfile de carrozas nos encamina a una auténtica fiesta de prau asturiana.  Sufrimos una repentina metamorfosis  abandonándonos de buena gana a los siete pecados capitales. Que prau, que orquestes, que romería.  Y para rematar tenemos el Bollin, en La Peruyal, devolviéndonos al origen de la fiesta.

El Bollu es familia. La que te cuida, te quiere, que prepara y organiza todo. Desde la mesa, la comida, el traje, la carroza, los recibos de socio, … o te pregunta cuantos amigos vienen a comer. Yo no entiendo un día del Bollu sin vestir el traje de porruanu con la familia. O el día del Bollín en la Peruyal rodeando una mesa presidida por un boroñu a la vez que degusto un culín de sidra casera hecha en Coviella. La familia a veces se involucra más en la fiesta, como mi güelu Tino, que junto con mi abuela Lidia fueron socios desde el primer momento pues vivían en La Peruyal. Además Tino fue presidente de la Comisión unos años, en la década de los 70. Todavía hoy mantenemos su recibo de socio, casualmente el nº 13, que he heredado yo. Esta fiesta la llevamos en la sangre y la pasamos de generación en generación. Y yo tengo la suerte de tener una familia muy grande. Por un lado los Lleninos, que somos muchos, pero seguimos cimentando la excelente unión que fundaron mis abuelos Laude y Jesús entre Arobes, Arenes y, finalmente, Romillu. Y por el otro, los de DIFER (Díaz Fernández) no tan numerosos pero que fueron capaces de crear una familia con 3 padres y 3 madres. Tino y Lidia lo empezaron entre Collía y Bodes. No veo mejor momento que este para darles a todos las gracias y decirles que los quiero.

El Bollu es amistad. Esta fiesta la disfrutamos con nuestra familia y con nuestros amigos. Desde el viernes hasta el lunes. Incluso antes, pues amistad también es que alguien te llame cualquier día la semana previa al Bollu, a las 9 menos un minuto, para que puedas escuchar el volador de las 9 y empieces a sentir que lo bueno se acerca. Viviendo aquí disfrutábamos mucho haciendo la carroza. Una de las primeras que recuerdo fue un lavaderu que hicimos com Mª Amalia la de Filandón. En el prau con los amigos no queremos que la romería se acabe y lo que acabamos es agotados. Todavía recuerdo un domingo de Bollu, lunes ya, volviendo del prau con Alberto Cuadriello que tuvimos que parar a descansar en el parque de la Llera, debajo de una de las palmeras que todavía quedan en pie. Yo todavía tuve fuerza para llegar a casa de mis padres, no tenía que caminar mucho. El recorrido de Alberto tampoco era muy largo pero no llegó, y durmió un par de hores más porque, debajo de la palmera y con el prau que había antes, se estaba muy bien. Hay años que vienen amigos de algún amigo o coincides con otru grupo de amigos de Arriondas. Puedes hacer coses excepcionales: como ir a contar salmones a Cañu con un experto pescador; y al mercau de Cangas, a ver si los pitos tienen buen precio. Eso es lo que tiene esta fiesta. Siempre vas a encontrar con quien pasarlo bien.  

El Bollu es nostalgia. De las cosas buenas y momentos de diversión. También de acordarnos de aquellos que ya no están y que nos enseñaron muchas cosas, entre otras, a amar esta fiesta. Y me vienen en mente muchas personas: mis abuelos, mis tíos Tere, Herrera, Carlos, mi padre. Con ellos vivimos muchas anécdotas y muchas fiestas del Bollu. Otra de las personas que recuerdo especialmente es a Nano Fondón, que disfrutaba la fiesta y los preparativos como nadie. Todavía tengo presente en la retina como se le iluminaba la cara cada vez que te explicaba las actividades que tenían preparadas para los más pequeños, y la impresionante orquesta que iban a traer ese año para ”El Bollu”. ¡Y vaya si lo era!. Gran parte de la juventud de la comarca pasamos los veranos trabajando en alguna de las empresas de Turismo Activo. Cuestión de máxima prioridad entre los trabajadores, era decidir quién descansaba el día de “El Bollu”. Ardua negociación. Si no te tocaba, al menos podías pelear por el Bollin. Cuando después estuve trabajando en Cangas lo tenía más fácil, y al de Arriondas siempre libraba el último domingo de Julio.

El Bollu es La Peruyal. El barrio donde pasé mi infancia. Una Peruyal completamente distinta a lo que es hoy. Estaba sin asfaltar y los coches podían circular donde está ubicada hoy la Terraza de El Mirador. Había una casa abandonada, donde está el parque de los críos hoy, cubierta por un inmenso matorral. Matorral con una extraordinaria capacidad para hacer desaparecer los balones con los que Luis el de Tobis, Valentín Pellico y yo jugábamos. Y estaba la cuadra de Conchita y Luis el Redondu donde muchas horas pasé con Vicente. Muches bicicletes montamos y desmontamos para aprender a andar en elles dando vueltes a la casa de Elvira Palomo. O ir de excursión a Pendás, a Bode o a Cuadroveña. Hubo una época en la que íbamos a investigar al barrio del Sella. Aunque había que salir rápido porque unos tales Gonzalín Llamedo, David Peruyeru e Iñaki lideraban un grupo muy grande y fiero por aquellas tierras. Coses de críos. Después volvíamos deprisa a casa de Belén a explicar la hazaña. Justo en la casa adosada a la de Belen, vivía Amandi con su familia. Por cierto, balón que pasaba delante de su casa, balón que nos pinchaba. Así  que entre el matorral y Amandi limitaron nuestro potencial futbolístico y nos dedicamos a jugar con les chapes y les caniques. Hubo un año que Tobis y yo nos quisimos revindicar como “Peruyalos auténticos” e hicimos una camiseta que así lo atestiguaba. Y se nos unió otro Peruyalu, tan auténtico como el que más desde que llegó a Arriondas; Gigel Ciubutanu, al que todos conocemos cariñosamente como Gigi. Los tres guardamos con aprecio dicha camiseta.

El Bollu es amor. Vaya que si lo es. Muchas parejas se formaron en les fiestes del Bolllu. Y se formarán!! O esperabas a esos días para atreverte a decir lo que hacía tiempo sentías. No os voy a negar que intenté varias veces seducir a alguna de las reinas del Bollu, siempre sin éxito desafortunadamente para mí. Yo el amor lo encontré en otro país, en Andorra, quien me lo iba a decir desde la primera vez que fui con Monchu Cerra a explorar coses de canoes por allí. Hoy Cristina, Sara y Pau disfrutan del Bollu tanto como yo. Lo del amor no es solo cosa de los locales. Hay foráneos que se enamoran en esta fiesta, como nuestros amigos Imma y Claudi de Andorra, que atraídos por el buen ambiente y la alegría iniciaron su relación aquí, hace exactamente 10 años. Creo que la sidra también ayudó. El amor se exalta evidentemente sobre los nuestros. En mi caso, he de confesar que lloré de emoción y alegría la primera vez que mi madre vistió de llanisca, con suma delicadeza, a mi hija Sara. Con Pau me pasó exactamente lo mismo.

El Bollu es, en mi caso, mi cumpleaños. Juan Luis y Lidia Mary se pusieron de acuerdo para que primero naciese Juliana, un 16 de Julio día del Carmen y fiesta en Arriondas. Iban por el mismo camino con el segundo y yo nací un 28 de Julio, con lo que la probabilidad de que cayese durante alguno de los días de la fiesta de El Bollu era muy alta. Sin ir más lejos, mañana día de la septuagésima edición de la Fiesta de La Peruyal, es 28 de Julio. Y yo volveré a celebrar “El Bollu”. Aún recuerdo un año de esos que celebré con intensidad. El domingo se alargó mucho y volví a casa bastante tarde. Cuando intenté abrir la puerta no podía. Miré la llave, miré la cerradura y aquello no cuadraba. Así que un poco avergonzado llamé al timbre para que abrieran mis padres. Pero por más que insistí y supliqué nadie abrió. Así que vestido todavía de porruanu y decepcionado, me senté en las escaleras hasta que me dormí. Cuando desperté me di cuenta que no estaba en el 5º, donde vive mi madre, sino en el 3º. Con una vergüenza terrible, aunque aliviado porque ni Larrea ni Mery se habían despertado después de todo el escándalo que monté en la puerta de su casa, subí al 5º y me fui a dormir. ¡Iluso de mí! Cuando el día del Bollín iba camino de El Español a reponer fuerzas me encuentro con mi tío Belisario y me dice: ¡Hombre Nacho! ¿que te pasaba ayer que querías entrar en casa de Larrea? Creo que Manuel sigue esperando a que le haga otra visita, esta vez con cámara en mano para inmortalizar el espectáculo.

Señoras y señores, la fiesta de “El Bollu” de La Peruyal es un bien inmaterial que nos define como masa social y se representa en cada uno de nosotros. Cuidémosla! El grupo que integra la Comisión de la Sociedad de La Peruyal, con Toni a la cabeza, merece nuestro reconocimiento y respeto. Muchísimas gracias por vuestro desinteresado esfuerzo.

Queridos todos, si algo os puedo decir de la Fiesta del Bollu es que:

– la viváis con vuestra familia,

– la disfrutéis con vuestros amigos,

– recordéis los buenos momentos,

– repartáis mucho amor y

– lo celebréis como se merece.

¡Viva la Fiesta de “El Bollu”! ¡Viva la Fiesta de La Peruyal!

Muchísimas gracias.

Fdo: Ignacio (Nacho) González Díaz